La Nación: Este verano te mato

LANACION

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Este verano te mato / Dramaturgia y dirección: Mariana de la Mata / Intérpretes: Camila Romagnolo, Diego Veggezi, Sergio Di Florio, Fernanda Pérez Bodria / Escenografía: Rodrigo González Garillo / Vestuario: Leonel Elizondo / Iluminación: Fernando Chacoma / Sala: Beckett Teatro. Guardia Vieja 3556 / Funciones: jueves, a las 21 / Duración: 60 minutos / Nuestra opinión:muy buena

La acción ocurre en los años 90, en “un pueblo de la costa atlántica fuera de temporada”. Ese espacio vacacional deviene, entonces, un lugar fantasma. Sin turistas, los habitantes se preguntan qué hacer con sus vidas mientras esperan el próximo verano. Allí están Ana y Jorge, dos jóvenes que proyectan huir o, al menos, intentar de ganarle algo a un ambiente programado para una alegría siempre ajena, que se oculta tras un vidrio, un teléfono o una puerta. La llegada de un forastero, Sergio, movilizará una obra que hace andar los mecanismos de la risa y la melancolía con la misma intensidad.

Hay gran mérito en la dirección de Mariana de la Mata. Su trabajo consigue dar cuenta de la distancia inalcanzable entre el deseo de sus personajes y lo que efectivamente expresan. Aquí lo que se dice no es lo que se quiere, el deseo aparece en los cuerpos, en las incomodidades, en los tonos que encuentran para intentar comunicarse. Esto hace a los personajes contradictorios, son claros en sus ambigüedades, obligan al espectador a analizar qué es lo que hay por detrás de lo que se está viendo. La obra no plantea una forma realista, sino que crece produciendo un lenguaje propio en el que todo es subtexto. De allí surge, también, la risa. Esa inadecuación entre el lugar que quieren ocupar y el asignado consigue momentos hilarantes.

Así, también, funciona la escenografía, que muestra una cosa, pero implica otra: una máquina de peluches, un teléfono público y la puerta de un local bailable que, en su interior, se parece a una kermés familiar. Todos esos ambientes prometen una felicidad asequible que siempre se mostrará esquiva. La forma de dar cuenta del pueblo balneario es exitosa y funciona más por sustracción que por agregar elementos. Los objetos aislados hacen al espectador completar lo que falta. En su iluminación de neón, en el teléfono expectante que promete una llamada, en todo se va pintando una obra más extensa que la que efectivamente se ve y que se desarrolla en el espectador. Se ve una pareja que existió, pero que ya no podrá ser, una posible paternidad, un deseo inquebrantable de buscar una salida, aunque con ella no llegue la libertad.

Entre los actores se destaca Sergio Di Florio, su entrada hace crecer la obra y distribuye la lógica de las relaciones con miradas siempre claramente intencionadas. Fernanda Pérez Bodria, por su parte, construye una madre graciosísima, que sabe jugarla de tonta, pero que tiene la inteligencia de una actriz solvente impresa en cada movimiento.

Profunda y entretenida, la obra genera un clima de nostalgia por las vías menos obvias. No faltan momentos de acción o pasos de comedia, pero es una pieza que se queda en la retina y en la mente mucho después de salir de la sala, donde uno seguirá intentando desentrañar exactamente qué es lo que mueve a estos personajes.

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PÁGINA 12: Este verano te mato

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Sola contra el mundo

Este verano te mato es una obra sobre la capacidad de la adolescencia para iluminar escenas que lxs adultxs sólo distinguen de forma borrosa.

 

Ella quiere incendiar el pueblo. Quiere matarlo como si fuera una persona. Jorge, el muchachito que parece enamorado de ella se lo dice, el pueblo te ama y te esconde, por eso a veces no puedo encontrarte.

Pero Ana no va a dejar que el pueblo la atrape. Si todxs se van, si su papá viajó a Brasil y su madre nunca estuvo, ella rechaza ese mar muerto del final del verano, cuando el turismo se apaga y ese balneario se convierte en un páramo para quemar el tiempo.

Ana no va a permitir que el pueblo la mate. Ya está preparada para ganarle la contienda con sus ojos encantados. Pronto se va a hacer de un arma gracias a su impronta curiosa, a ese aire sorprendido y expectante de chica que descubre el mundo y al mismo tiempo lo procesa, lo vuelve propio, materia de su inventiva y de su ataque.

En la adolescencia cualquier chica puede ser tomada por un espíritu de guerrillera punk. Camila Romagnolo compone una criatura dispuesta a morderle el cuello a esa mansedumbre adulta. Ana se niega a parecerse a Alicia. La rigidez de ese cuerpo que Fernanda Pérez Bodria trabaja con ciertos destellos del grotesco, donde el drama de esa mujer abandonada se convierte en una tonalidad mecánica y angustiante que la actriz diseña en una fluctuación intensa, siempre ligada al conflicto interno, opera en tensión con esa expresividad que rompe las formas, con esa voluntad de Ana de impugnar todo límite.

La insurrección de Ana se alimenta del extraño que regresa. Ese mochilero ya entrado en años, como el resabio de una aventura posible, destruye toda oportunidad de escapar del destino. Al verlo Ana entiende que a los pueblos no hay que volver nunca.

La trama de Este verano te mato crece en el impulso de ese deseo primero que quiere vomitar el mundo para hacerlo nacer otro. Que los teléfonos públicos funcionen y que las cabinas de peluches nos hagan ganar el oso más grande por un peso. Porque la obra de Mariana de la Mata ocurre en los años noventa y los datos de contexto son tan contundentes como sutiles. La síntesis, la selección de elementos que parecen invisibles pero le otorgan cierta naturalidad a una época desolada, de pasaje hacia una realidad que deberá conquistarse con irreverencia, sin atenerse a las normas, es el código que sigue de la Mata como dramaturga.

De esos diálogos cortados se desprende Ana para intervenir sobre un territorio desencantado, a cuchilladas con su voz insolente, o a punta de pistola como una heroína del far west. Ana podría andar por la ruta como una vaquera moderna dispuesta a preguntar y a increpar, a unir lo que le parece desintegrado y perdido.

Los parlamentos responden a una textualidad que se vale del vacío, de interrupciones para hacer evidente una noción de lo incompleto que abre las potencialidades narrativas de la actuación. Tanto Romagnolo como Pérez Bodria utilizan este procedimiento desde una emocionalidad que decanta en un armado estilizado, como si se dibujara en base a prototipos pero que se sostiene en una corporalidad al acecho, disconforme, dispuesta a interpelar al entorno masculino ubicado en una pasividad indolente.

La obra apuesta a una resolución por la acción que está anunciada en el tono determinante del título. No hay que pedir permiso frente a lo que se desea, no vale someterse a la rutina de poner una moneda en la ranura para ser dichosa. Pero en Este verano te mato no hay discurso ni melancolía. El aprendizaje de Ana es práctico, va directo a su objetivo y corre a hachazos las prohibiciones y los números de larga distancia que nunca contestan. Ana hace del pueblo su verdadero contrincante.

Este verano te mato se presenta los jueves a las 21 en el Teatro Beckett.

Página 12: Soñar despierto es la realidad

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De Mariana de la Mata podemos decir que es marplatense y que viene de la actuación. Pudimos verla en Canción de amor, de Alberto Ajaka, o reírnos con su participación en El box, de RicardoIMG_8163 Bartís, en el Sportivo Teatral, estudio de teatro y sala en donde también desarrolla su tarea como docente de actuación impartiendo la técnica del “teatro de estados”. Es desde este lenguaje que Soñar despierto es la realidad fue escrita a través del cuerpo de los actores, en una poética que emana desde la escena en la performance del actor y no desde un texto pre establecido o una escritura de gabinete.

Revista Veintitrés: Soñar despierto es la realidad

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TEATRO. ESTIMULANTE ÓPERA PRIMA. POR Luis Mazas

Una sirena en la pelopincho

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Soñar despierto es la realidad
Dramaturgia y dirección: Mariana García de la Mata
Con Marina Carrasco, Karina Frau y Nicolás Fabbro
Los sábados a las 21.30 y los domingos a las 21 en la Sala Cancha del C.C. Ricardo Rojas, Corrientes 2038. Entrada: $ 20
En los últimos tiempos, llama la atención la recurrencia de los adolescentes por “conocer” el mar: en realidad aluden, conjeturo, a otra cosa más inextricable. ¿Así percibirán las nuevas generaciones el “porvenir” ingrato o desechable? Ese anhelo de evasión conmueve a la chica de Soñar despierto es la realidad, frente a su propio cuerpo en desarrollo, entre la mujer real y la sirena imaginada, alucinada. El elemento primordial del agua la llama desde una Pelopincho o la voz en off del documental sobre las profundidades abismales del océano. Fusionar dramaturgia y dirección es un fenómeno muy común hoy. Debutante en estos roles, Mariana García de la Mata (la recordamos como actriz de El box, de Ricardo Bartís, su maestro formador) toma verano, sol, calor, agua, como materias de sensorialidad plástica y expresiva más que racionales.
Idea y desarrollo de Soñar… son plausiblemente sencillos y bien desarrollados. No es lo dicho, sino lo sugerido, o lo abierto al juego de imaginar, lo que hace de esta propuesta una experiencia bien plasmada, intrigante pero aún en proceso de expansión, multiplicada en la imaginación participativa de cada espectador. Buena entrega, muy ajustada a la propuesta autoral, la actuación de Marina Carrasco. Soñar… integra la sexta edición del interesante Ciclo Óperas Primas del Centro Cultural Rojas que apunta a la variedad de los procesos de creación.
21.03.2012

        

SOÑAR DESPIERTO ES LA REALIDAD en REVISTA Ñ

piernas rezizeLa realidad a través del velo del sueñ0

El escenario es una terraza. La protagonista, Ella, está en el agua, en una pileta de lona; a su lado la madre, en una reposera. En la obra Soñar despierto es la realidad –domingo a las 20.30 en la sala Escalada (Remedios de Escalada de San Martín 332)–, Mariana de la Mata sumerge a su protagonista en una suerte de fijación con el mar y sus misterios. “La vida subacuática, la vida en el fondo del mar y sus criaturas, que tanto obsesiona al personaje de ‘Ella’ en la obra, se asocia al mundo de los sueños. Lo que uno ve, lo que sucede en la obra como relato narrativo es bien sencillo, pero climáticamente está cargado. Como en los sueños, uno ve algo sencillo, que entiende, pero tiene la sensación de que pasan otras cosas. La obra tiene un tono de ensueño, pero todo en plano real. En todo caso no se sabe a qué plano de la realidad corresponden”, dice la autora.

Como un vecino que espía por encima del parapeto de la terraza, el espectador asiste a ecos de diálogos, gestos, señales que se tejen en el vínculo filial, donde lo no dicho, lo inaudible parece arrastrar a la protagonista aguas abajo.

Soñar despierto es la realidad fue la obra ganadora del certamen “Operas Primas” del Centro Cultural Rojas 2012. De la Mata afirma que el lenguaje teatral le atrae “cuando está conformado de sucesos, donde los cuerpos que lo habitan se transforman y eso, definitivamente, mueve la estantería de lo que llamamos realidad”.

http://www.revistaenie.clarin.com/escenarios/teatro/La_realidad_a_traves_del_velo_del_ensueno_0_929907009.html

SOÑAR DESPIERTO ES LA REALIDAD en PÁGINA12

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CULTURA › EMPIEZA HOY EL CICLO OPERAS PRIMAS EN EL CENTRO CULTURAL RICARDO ROJAS

Un espacio para la experimentación

Cynthia Edul viene de la literatura, Luis Garay es coreógrafo y Mariana de la Mata, actriz. Los tres debutan como autores y directores en la sexta edición de este encuentro creado y curado por Matías Umpierrez, que privilegia la variedad en los procesos de creación.

 Por María Daniela Yaccar

Soñar despierto es la realidad, debut de Mariana de la Mata, se verá los sábados a las 21.

La dramaturga y escritora Cynthia Edul, el coreógrafo Luis Garay y la actriz Mariana de la Mata celebran el comienzo hoy del ciclo Operas Primas en el Centro Cultural Ricardo Rojas (Avenida Corrientes 2038), del cual participarán. Según ellos, se trata del único espacio que reúne en un mismo cartel los trabajos de jóvenes y noveles creadores, acostumbrados a moverse dentro del ámbito independiente. Por ende, es una alternativa de promoción y de fomento. En la sexta edición de este ciclo creado y curado por Matías Umpierrez, Edul estrenará A dónde van los corazones rotos (jueves a las 21); Garay, La tierra tendrá dos soles (viernes a las 22); y De la Mata, Soñar despierto es la realidad (sábados a las 21).

Más allá de que puedan detectarse ciertas conexiones temáticas entre estos espectáculos, Umpierrez parece haber privilegiado la variedad en cuanto a los procesos de creación: Edul viene del mundo de la literatura. Como dramaturga ya mostró algunos de sus trabajos (por ejemplo, Miami), pero éste es su debut en dirección. Garay, por su parte, es un nombre fuerte en el universo de la danza contemporánea local, un director prolífico y consolidado. Aquí se inicia en teatro, aunque él dirá que hoy no están claras las fronteras entre las disciplinas. Finalmente, Mariana de la Mata tiene una rica experiencia como actriz. Entre sus últimos trabajos se destaca El box, de Ricardo Bartís, uno de sus maestros. La idea del ciclo es juntar a nuevos directores de teatro pero, casualmente, tanto Edul como Garay y De la Mata son también autores de las obras que presentarán. La fusión de esas dos figuras –dirección y dramaturgia– es muy común en esta época.

Los artistas, que rondan los treinta años, consideran que el ciclo Operas Primas es un “incentivo” para la producción. Así lo grafica Edul: “En el teatro independiente tenemos que hacer todo. Estrenar mi espectáculo en el Rojas me permitió concentrarme más en el trabajo que en otros procesos, como la prensa y el diseño. Además, el espacio acerca a más personas y da un marco muy claro a lo que estamos haciendo”. Por su parte, Garay define la propuesta como “un espacio de experimentación”. De la Mata valora el dinero que otorga el Rojas para montar los trabajos. “No cubre totalmente los gastos, pero es una ayuda grande. De otra manera hubiéramos tardado más.”

El universo artístico del que proviene cada uno de ellos define el tipo de espectáculo que estrenarán. En el de Edul, A dónde van los corazones rotos, una playa se presenta como un espacio que invita a los recuerdos, a partir de la historia de un grupo de adultos que solía frecuentarla en el pasado. “En el presente ese lugar se encuentra vacío”, explica la autora. Uno de los puntos de partida de este trabajo fue una frase de la novela La playa, de Cesare Pavese: “Empezaba a comprender que nada es más inhabitable que un lugar en

el que se ha sido feliz”. A dónde van… tiene otro cruce con la literatura. Incluye un fragmento de El faro, de Virginia Woolf, que es leído en escena. “El universo de la obra se devela en esa cita”, concluye Edul, y agrega que construyó esta historia desde la propia.

En cuanto a la bifurcación entre teatro y literatura, Edul –que publicó este año la novela La sucesión– vislumbra un “momento interesante”. “Veo un montón de autores y dramaturgos que cruzan ambos mundos, como Mauricio Kartún, Alejandro Tantanian, Romina Paula, Santiago Loza y Lola Arias. En una época hubo una proliferación de la dramaturgia de actor, de la cual ellos se corrieron. Hacen una gran apuesta al lenguaje escénico, pero también le dan mucho peso al texto”, amplía Edul, quien junto a Tantanian creó en 2010 Panorama Sur, una usina de creación y de formación para autores latinoamericanos.

Garay, colombiano que estudió en Finlandia y cayó en Buenos Aires de mochilero para no irse más, es bien extremo en sus sentencias: “Me causa gracia cuando me dicen que éste es un ciclo de teatro. Todo es teatro y ya nada es teatro”. Como coreógrafo estrenó una docena de espectáculos –se confiesa “adicto” al trabajo: crea desde los 20 años y suele estrenar dos obras por año–. A simple vista, ésta es la primera vez que se aboca al lenguaje teatral. No obstante, él aclara: “No me siento en un terreno distinto aunque haya una actriz. Sigo manejando los mismos intereses. Hoy los rótulos no nos alcanzan”. Las obras de Garay suelen ser ensayos filosóficos, ya que él interpreta a la danza como “un espacio para producir conocimiento alrededor del cuerpo y sus relaciones con el mundo”. Trabaja en base a conceptos, pero también a la poesía.

Tal vez por aquella definición le cueste ponerle una etiqueta a su nueva obra. “Si un performer está quieto cuarenta minutos, no decimos que eso es danza. Pero lo es”, ejemplifica. En La tierra tendrá dos soles, Garay indaga en la relación entre el cuerpo y la actuación. “Es un ejercicio. Quiero que sirva para reflexionar. Todo está infectado por el concepto de actuación, no hay neutralidad posible. Salís a la calle y estás actuando. Me interesó hablar del que está parado en un escenario haciendo eso. Para eso voy a echar mano a lo que consideramos teatro, pero lo mío es más un experimento sobre la tarea de actuar que una historia”, contrasta.

Mariana de la Mata está ansiosa, porque con Soñar despierto es la realidad debuta tanto en dramaturgia como en dirección. “Mi obra es muy sencilla a nivel relato”, adelanta. “Es una especie de periplo doméstico. Se ubica en una tarde de verano en una terraza. Hay una madre, una hija y un vecino que las visita. La hija encontró unas grabaciones de documentales sobre la vida en el mar y está desde hace unos días sin dormir, escuchándolas, en una pileta de lona. A partir de eso y de una particular sensación de asfixia quiere conocer el mar”, cuenta la autora.

Su vuelco a la dirección fue “una decisión egocéntrica”, confiesa De la Mata. “Me encanta actuar y quiero seguir haciéndolo, pero los lugares donde me formé siempre me acercaron a la dirección. Me interesa mucho la actuación desde afuera: mirarla, modificarla y generar procedimientos”, explica. En su primer intento, ella busca pensar el verano de un modo distinto al habitual: “Está ligado a una diversión liviana. Me interesaba trabajar desde la textura del agua y de las mallas y desde la idea del calor”, explica.

Una misma energía –la de la juventud y la de la creación a pesar de las dificultades–, tres artistas y tres intereses distintos: eso es lo que promete la sexta edición de Operas Primas. Intereses que pueden sintetizarse como lo plástico de la escena (De la Mata), la reflexión filosófica y el ritual (Garay) y el peso literario de la palabra teatral (Edul).

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